viernes, noviembre 09, 2007

Fragmento de El Hermafrodita Dormido de Fernando Gonzalez *

"el joven casi sin nalgas, pecho amplísimo y piernas duras. ¿Qué se hicieron sus nalgas? Son apenas como dos nudos de raíz de roble..."


Castidad, castidad dura
como pecho de virgen...

“Evitemos el exceso, hijos míos. He ahí mi programa. No digamos formidable, supremo, grandioso. Jamás diremos que una cosa nuestra es lo más, y dentro de ocho años seremos el país que tiene ritmo suave y que sabe nadar.

“El ritmo, hijos míos —los llamaré así, porque pienso ir de barbas—, es nuestro programa. Por ejemplo, para remar se le dice al discípulo: despacio..., despacio..., despacio... El discípulo echa los remos para atrás al primer despacio, y contrae lentamente, pero con firmeza, los bíceps, al otro despacio..., y así pagaremos todo el dinero que han robado y seremos cultos y no gritaremos: ¡silencio, hijos de puta!, ¡nos hacemos matar!

“No; vengo de Roma a buscar un joven para Presidente de la República. Debe ser de cuarenta años; que nunca haya hecho un esfuerzo hasta el agotamiento y que esté por encima de sus deseos. Es decir, joven rítmico, remador, bailarín sonreído”.

- Fernando González. El Hermafrodita dormido


* Cortesía de la Casa-museo Otraparte (inscríbanse que los boletines son muy buenos. Gracias, Tavo)

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