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    miércoles, julio 10, 2013

    Yo oía una bulla…

    Recuerdo que oía una bulla fuertísima dentro de mí. Yo sentía que venía de otra parte, no sé de dónde. La sentía adentro, pero no sentía que proviniera de mí; yo sólo la oía. Yo sabía que las otras personas no podían escucharla. El sonido era parecido a un gruñido lleno, bajo, fuerte, cortante, tal vez…
    Duraba un rato y después se iba.
    Este recuerdo lo tengo ligado a Andrea Wilches, una compañera del salón en el Triángulo, a quién una vez enlos columpios de madera, altos y pintados de rosado en los que una vez, algunos niños queriendo asustarla la impulsaron tanto que dio una vuelta de 360* (más, en realidad, pues la columpiada siguió), hasta que la pobre, se bajó más pálida de lo que era, asustada y llorando.
    La última vez que oí esta bulla estaba en el Colegio El Triángulo, debía estar en tercero o cuarto de primaria o tal vez más pequeña. En ese columpio (o en la escalerita del salón de pintura y después laboratorio de química) lo escuché por última vez.
    Empecé a sentirlo fuertísimo, fuertísimo, como siempre, que se apoderaba un rato de mí y le dije fuerte con el pensamiento: ¡NO MÁS!
    Entonces, paró y nunca volví a sentirlo.

    ¿Qué sería?

    Viernes 15 de julio de 2011
    Ziruma, El Retiro
    11:06 a.m.

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